Literatura, diseño gráfico, música…
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Recuerdo nítidamente aquel día. Tendria yo nueve o diez años, y viajé con mi padre, a la sazón seleccionador juvenil de fútbol, a la vecina Asturias. Se iba a disputar un encuentro, en Gijón, contra el combinado asturiano de igual categoría, y nos trasladamos a la ciudad costera en autocar, con todos los componentes del equipo leonés y algunos directivos.
A mí, la verdad, el fútbol nunca me ha interesado demasiado; seguramente fui una decepción para mi padre en este sentido, dado que él siempre estuvo muy involucrado en diferentes aspectos del balompié local, bien como entrenador, bien como vocal de la entonces llamada “Federación Oeste de Fútbol”. Entonces, para mí, el principal atractivo del viaje radicaba en la oportunidad de ver el mar por primera vez en mi vida, y esta perspectiva me mantenía impaciente y excitado.
Después de un viaje muy animado, entre los cánticos y el jolgorio de los aguerridos deportistas, llegamos a Gijón. El autocar callejeó durante un rato por el entramado urbano y finalmente, a la vuelta de una esquina, el Cantábrico se ofreció ante mi ventanilla.
Mi decepción fue enorme: aquel mar grisáceo, brumoso, con un horizonte difuso que apenas permitía distinguirlo del cielo, igualmente plomizo, no se parecía en nada al que aparecía en las postales, de intenso azul y confines definidos. Este mar asturiano parecía inhóspito, frío y amenazador. Le comuniqué tal desencanto a mi padre. Él me hizo notar que estábamos en invierno y, además, en un día encapotado que no permitía al mar revelar sus colores naturales. Así aprendí que las cosas no siempre son lo que parecen, y que en la vida menudean las desilusiones y las frustraciones. Perdimos aquel partido; el viaje de regreso fue silencioso y taciturno.
El miércoles pasado murió mi padre. Me gusta pensar que ahora está en algún lugar soleado y cálido, más allá de ese horizonte gris y desapacible que descubrí de su mano, aquel día remoto de mi ya lejana infancia.
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(Pinche sobre la imagen para ampliarla)
Ver cartel ganador en el siguiente enlace:
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Pinche sobre la imágen superior para acceder al stio “web” oficial de la reedición
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Un relato presentado por mí al certamen referido ha resultado finalista del mismo. Ampliaré información en cuanto la tenga.
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Algunos trabajos navideños efectuados para diferentes empresas, colectivos y asociaciones, con vistas a la Navidad 2011-2012.
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(pinchad en la imagen para ampliarla)
Enlace a noticia aparecida en “Leonoticias.com”
La luz crepuscular se colaba a duras penas entre las tupidas copas de los castaños de indias, originando aquí y allá, sobre el enlosado del parque, pequeñas isletas luminosas sobre las que aún flotaban polvorientas y minúsculas partículas de tamo. Hacía ya un rato que los pájaros habían cesado en su algarabía, a buen seguro refugiados ya en sus cálidos y umbrosos nidales, dispuestos a pasar la noche.
Fue entonces cuando lo descubrí: sobre uno de los árboles más gruesos y, por tanto, más ancianos del lugar, alguien había grabado, con pericia y minuciosidad de ebanista, un corazón atravesado por una saeta y escoltado a ambos lados por dos grafías –sin duda, los nombres de los amantes- que no pude discernir desde la distancia. Me acerqué, pues, dispuesto a averiguar los patronímicos de tales apasionados, pero el añoso vegetal, tal vez intentando preservar la intimidad de aquellos, descargó sobre mi cabeza, como si de una tormenta de granizo se tratara, un montón de castañas, alojadas en sus correspondientes y puntiagudos erizos, que me hicieron retroceder dolorido.
Mi lado pragmático me decía: es normal, estamos en otoño, pero tal vez, en alguna remota dimensión, el dios de los árboles, protector de los apasionados, estuviera riéndose mucho a mi costa.
El relato “Como un pájaro extraño”, presentado al concurso “Los Cuentos de La Granja” (Segovia), en su última edición, ha resultado segundo finalista del mismo. Dicha narración aborda el tema del Alzheimer, desde la perspectiva de una pareja de ancianos y su interrelación, su rutina diaria, mediatizada y limitada por tan cruel enfermedad. En la fotografía de arriba, momento de la entrega de premios.
“Como un pájaro extraño”, el segundo finalista, es obra de Carlos García Valverde, de León. “Recuerdo, recuerdo. Yo, maldita sea, aún puedo recordar”. Impresionante narración. Es un cuento de amor. Sin más. Sin menos. Se asienta su estructura sobre una pareja, que se ve enfrentada a una prueba insuperable, de la que en ningún caso pueden salir bien parados, y, sin embargo, la narración nos señala un camino insospechado, un quiebro a la fatalidad, el triunfo del amor más allá de lo imposible. Y sorprende su verosimilitud, su actualidad, su credibilidad.
Fernando Delgado, Asesor literario de la A.C. Canónigos
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Cartel y portada de la revista de la Casa de Asturias, para los festejos de la Santina y San Froilán, correspondientes a este año.
El relato “El hijo de la nube” de mi autoría, ha resultado finalista del prestigioso Certamen Internacional de Cuentos “Max Aub”, en su edición del año en curso. Desafortunadamente, no llegó a proclamarse vencedor de la convocatoria. Ésta era la tercera vez que una de mis obras accedía a la fase final de este concurso (ediciones de 1989, 2006 y la presente). La narración gira en torno a las supersticiones de una sociedad rural y la desafortunada implicación en las mismas de una madre y su hijo adolescente.
Un año más (y van cinco) acudí a la cita con la Clásica Cicloturista Internacional Los Lagos de Covadonga, acompañado de mis buenos camaradas Quique y Fernando.
Un año más (y van trece; crucemos los dedos), “La Guía de La Sebe” ha vuelto a la calle con motivo de la Semana Santa. Esta edición cuenta con artículos firmados por el P. José Román Flecha (Universidad Pontificia de Salamanca), Héctor Luis Suárez Pérez (Profesor agregado de la UNE, Musicólogo), Eduardo Álvarez Aller (Historiador del Arte), Máximo Cayón (poeta y escritor, Gran Comendador de la Orden de Quevedo), Javier Hernández (Estudioso de temas bíblicos, moderador del foro “Papones.es”) y un servidor (Sus Labores).
Se incluye además un relato de mi autoría titulado “Barrabás” que fabula sobre el papel de este denostado personaje en el drama de la pasión.
Esperamos que sea del agrado de todos. Ésta es la portada de la publicación. Buena Semana Santa.
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Acaba de ver la luz el libro titulado “La Pasión en León, imaginería procesional de la Semana Santa”, una obra auspiciada por la Junta Mayor de la Semana Santa de León que recoge fotografías de todos los pasos capitalinos, captadas por el sensible objetivo de Moisés García Martínez. El diseño gráfico de la publicación ha corrido a cargo de un servidor, y ha tomado como base las espléndidas instantáneas de Moisés para, siempre con el debido respeto al autor, aplicarles tratamientos infográficos como transparencias, difuminados, silueteados, etcétera, que acerquen al público puntos de vista, perspectivas y enfoques difícilmente accesibles a pie de calle. Una obra magnífica que creo sinceramente que marcará un hito en las publicaciones pasionales de nuestra ciudad, en lo que a imaginería se refiere.
(Haced "click" sobre la imagen para ampliar)
El día 9 de marzo de 2011, Miércoles de ceniza, fue presentado el cartel anunciador de los actos procesionales de la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero para este año. Pinchad en el enlace inferior para ver la noticia completa.
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Ha salido a la luz un cómic, sufragado por la Fundación Villalar (o sea, con el dinero de todos), sobre la Historia de Castilla y León. En dicho trabajo se recoge, de forma tendenciosa y manipulada, una especie de pseudohistoria que desfigura personajes y situaciones de manera falaz. Así, grandes reyes leoneses (le-o-ne-ses) quedan reducidos a vividores, oportunistas y mezquinos, cuando no cobardes, mientras se ensalza y vitorea a auténticos villanos históricos como el conde Fernán González o el mismo Cid Campeador, dos personajes que alineaban su espada según soplara el viento o según sonaran los doblones, ya salieran éstos de las faltriqueras cristianas o de las bolsas árabes.
Ahora me explico el “silencio administrativo”, el parón que sufrió la “Historia del Reino de León” en cuanto las competencias de la Fundación León Real pasaron a compartirse con la Junta. No exime esto de responsabilidad a los leoneses que, desde dentro de la misma Fundación -empezando por su presidente- no supieron defender este proyecto, un proyecto que ellos mismos llevaron debajo del brazo.
Señores de la Fundación Villalar: mal servicio le estáis haciendo a la historia no sólo de esta Comunidad, sino a la de España y a la de Europa, con estas historietas artificiosas, mendaces y partidistas. Nunca he sido “leonesista”, en el sentido político de la palabra, pero después de muestras como la que nos ocupa, ganas me dan de salir a la calle con una pancarta, pidiendo la segregación de nuestra tierra de esa Comunidad hostil que se empecina en negar lo evidente, destruir lo plausible y enterrar un pasado glorioso que no entiendo por qué les escuece. Váyanse ustedes a la mierda. Yo me quedaré con la reedición completita y calentita de mi obra en el bolsillo. Al menos, ya tuvo la fortuna de ver la luz en los años ochenta, cuando aún no se sabía cuánto iba a dar de sí (o, mejor dicho, de “no”) esta aventura autonómica. Quede para el recuerdo, si nadie se anima a relanzar el proyecto.
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Diseño adoptado para la equipación oficial del Club Ciclista León en sus diferentes secciones (cicloturistas, másters, escuelas…) para el periodo 2011-2015.
Diseño de Carlos García Valverde, confeccionado por Maglia Sport.
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Aquel acrónimo maldito llevaba tiempo planeando sobre las naves, ensombreciendo la vida de la fábrica bajo su peso terrible. Llegaba, decían, el E.R.E.
A la hora del almuerzo se desataban cada día las cábalas y los rumores.
-Sobramos seis, sobramos siete, ocho, nueve, diez….
Matías conocía a muchos a los que las traicioneras siglas habían barrido del panorama laboral, vomitándolos en las oscuras listas del paro, pero nunca creyó que este nuevo mal le llegara a afectar a él también. La tensión en la factoría era insoportable, por eso a nadie le extrañó que un obrero de los más veteranos apareciera un día aplastado bajo la prensa hidráulica. El pavoroso accidente, lejos de concitar en las mentes de los trabajadores repulsión y horror, sólo fue capaz de inculcar en ellos un único pensamiento: ahora ya sobramos menos.
A la semana siguiente, otro operario apareció muerto en las letrinas y uno más colgado del cuello de las tuberías de ventilación. Ya nadie tuvo duda de que aquello parecía una especie de exterminio dirigido, pero ¿quién podía estar ejecutando semejante barbarie? Parecía claro que los propietarios de la empresa no necesitaban acudir a tan drásticas medidas, toda vez que la ley les apoyaba y les permitiría deshacerse de cuantos obreros quisieran, al amparo del expediente de regulación que ya había sido aprobado.
Así que alguno de aquellos hombretones de manos encallecidas que trabajaban hombro con hombro estaba liquidando a sus propios compañeros como medio de salvaguardar su propio puesto. Se abrió una investigación, se hurgó en las miserables vidas de los operarios, pero nada se pudo aclarar. Al poco tiempo, Matías contempló sobrecogido cómo su propio nombre figuraba en la lista de los “regulados”.
Aquella noche no pudo dormir. Tendido en el jergón miserable que le servía de lecho en el cuchitril donde malvivía, planeaba, escogía, preparaba….
Tal vez Samuel, el de la cadena de reciclaje… Era solterón, eremita, introvertido… poca gente le echaría de menos.
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Cartel anunciador de las fiestas de La Santina y San Froilán 2010,
de la Casa de Asturias en León
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Pinchar sobre la imagen para leer la noticia.
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Este año era la cuarta vez que acudía a la clásica internacional de Los Lagos de Covadonga. A pesar de que las circunstancias meteorológicas parecían mejores que en mis anteriores participaciones, en las que la lluvia o la niebla habían hecho acto de presencia, esta vez me vi obligado a echar pie a tierra en el espectacular tramo de “La Huesera”. Podría echarle la culpa al calor, pero… no creo que fuera honesto. Uno tiene días mejores y peores. A trancas y barrancas, logré culminar la ascensión.
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En 2004 comenzó su andadura la revista “Piñón Libre”, órgano impreso oficial del Club Ciclista León, de la que me hice cargo como diseñador y maquetista, además de colaborar en muchos de sus contenidos. Estas son las portadas de los cinco números anuales aparecidos hasta el momento.
Esta revista vino a sustituir al escueto calendario de recorridos que el Club venía publicando anualmente, y amplió la información de aquel con otros contenidos relativos al mundo del pedal, como historia, medicina deportiva, alimentación, marchas, pruebas, etcétera. En la actualidad, la edición de esta publicación ha sufrido un parón causado por la galopante crisis que nos invade. Dado su carácter no venal, su pervivencia depende exclusivamente de los anunciantes y otras subvenciones de diversos organismos públicos y privados. Esperamos que no tardando vuelva a estar a disposición tanto de los socios del C.C.L. como del público aficionado en general.
Dentro de los fastos a celebrar en este 2010 con motivo del 1.100 aniversario de la creación del Reino de León, la Fundación León Real va a reeditar, con el pertinente “lavado de cara”, mi cómic sobre la historia leonesa, bautizado originalmente como “La auténtica y genuina Historia de León” (ver entrada específica en este mismo “blog”). Adelanto lo que va a ser la nueva portada de esta obra, basada en la original pero mejorada estética y técnicamente con el uso de las nuevas herramientas de diseño informatizado.
Ya ha sido publicada “La Guía de La Sebe” de este año 2010. Además de varios artículos sobre temas pasionales, este año se incluyen, como novedad, planos de los recorridos de todas las procesiones capitalinas, con indicación expresa de los puntos donde se celebra algún acto especial, como Salves, actuaciones corales, rezos y otros ritos. Completando todo ello, la sección “Papongrafías”, que recoge un puñado de añejas instantáneas de nuestra semana pasional.
Cuatro han sido las cofradías leonesas que me han confiado este año el diseño y maquetación de sus revistas semanasanteras. Tres de ellas (Angustias, Dulce Nombre y Santa Marta) ya lo vienen haciendo desde hace bastantes años. Jesús Divino Obrero es la primera vez que me encarga su publicación. A continuación incluyo las portadas de todas ellas.
Ha sido ya publicado el “cómic” divulgativo sobre la donación de sangre, dirigido a los más jóvenes, que acabo de realizar para la Hermandad de Donantes. Esperemos que sirva de estímulo y ayuda a tan humanitaria labor. Arriba reproduzco dos páginas de este trabajo.
Acaba de ver la luz el número 13 (¡qúe mal fario!) de la revista oficial de la Cultural y Deportiva Leonesa, el primero del que me he hecho cargo como redactor y diseñador. Esperemos que sirva para comprometer a la afición en el aliento y empuje que, ahora más que nunca, la Cultu necesita.
Cartel anunciador del Campeonato Intercajas de Esquí 2010, realizado por encargo de la Uníon Cultural de Empleados de Caja España.
La conoció (o, mejor dicho, se topó con ella, porque el conocimiento, desde luego, no penetra en uno por ósmosis o ciencia infusa; el conocimiento en general, y más el de una persona en particular, lleva su tiempo, su mucho de tiempo, a menudo consume tanto tiempo que, en realidad, nunca llega uno a adquirirlo del todo, siempre quedan rincones sombríos, dobleces rebeldes, huecos sin rellenar y lagunas sin desecar); la topó, decíamos, por casualidad, como suceden absolutamente todas las cosas, mal que nos guste pensar que nuestro albedrío unas veces y el inescrutable destino otras se empeñan en poner cada cosa en su sitio o, cuando menos, en el sitio donde se quiere que estén. Mentira, todo mentira. El caos gobierna el mundo, un caos que quizá sea perfecto, un aparente desorden que a lo mejor es una refinada forma de organización, quién sabe.
Así que, como casualmente estaba en cierto lugar a cierta hora, se encontró con ella y empezó a conocerla. Los primeros atisbos de su carácter, de su personalidad, le cautivaron. Rebelde, era rebelde sin causa (desde luego, no es concebible una rebeldía con causa, eso podría llamarse confrontación, oposición, negación, pero no rebeldía; la rebeldía es omnímoda, disparatada y un pelín frívola). También era despierta. No inteligente, no; o, al menos, no demasiado, pero sí despierta. Y alegre, y decidida. Romántica, melancólica a veces. ¿Infantil? También, en algunas ocasiones también. A ella igualmente le agradaba él. Decía que admiraba su fuerza de voluntad, su autodisciplina, su metodismo y su templanza. Su flema, decía ella: le gustaba su flema británica.
Pero el tiempo alimenta el caos. Lo que ayer nos parecía emotivo, fascinante o hermoso, hoy nos resulta sensiblero, ostentoso u horrible. Y un día, él encontró que ella no era rebelde, sino inconsciente; su listeza se mutó en impertinencia, su alegría en puerilidad. Por su parte, ella cayó en la cuenta de que él no era voluntarioso, sino tozudo; su sosiego y su apacibilidad se tornaron en exasperante y bovina mansedumbre.
Contrariamente a lo que de ordinario se postula, el tiempo nunca cura las heridas, sólo las convierte en cicatrices, en ásperos, incólumes, horrendos costurones, recuerdos imborrables del dolor preterido, del sufrimiento extinguido. Saturno sigue devorando a sus hijos.
El tiempo agracia el vino, curte el cuero, pule las piedras. El tiempo sólo mejora las cosas muertas.
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En esta sección incluiré aquellos enlaces con los que me una algún lazo de amistad o de otra índole, con el deseo de que sean también de vuestro interés:
Página del escritor zamorano, afincado en León, Javier Pérez Fernández, autor de varias novelas, algunas de ellas galardonadas en importantes certámenes literarios. Javier es, además, prolífico creador en otros ámbitos de las letras, como el relato o la poesía.
Página de la Librería Cervantes (Astorga) regentada por Jorge, amante de la literatura en general y decidido impulsor de la bibliografía leonesa en particular. Gran catálogo de obras con especial tratamiento de las creaciones de autores leoneses.
Mi amigo y cómplice literario Senén Villanueva nos deleita en este su “blog” con la descripción de interesantes rutas bicicleteras, especialmente pensadas para la grey infantil, y también nos deja ver su faceta creativa en el mundo de la literatura juvenil.
Página “web” de la escritora Beatriz Berrocal, donde se detalla su obra publicada, los premios recibidos, y se pueden leer muchos relatos muy interesantes.
(Pinchar sobre la imagen para ir al sitio de Maika)
Blog poético-literario de mi amiga Maika. Recomendable su obra “Palabras con piel de tango” que, en palabras de la propia autora, “es ante todo un juego estético de palabras. No es un poemario al uso, es una historia hilada cual si fuera un diario íntimo”.
Sitio de José Luis Parrilla, con interesantes fotografías agrupadas en series temáticas.
“Blog” de Manuel Iglesias, dedicado a “Literatura, Cine y Realidad. Con personal tratamiento”, según sus propias palabras. Críticas de películas y excelentes microrrelatos ilustrados por espléndidos dibujos del propio Iglesias.
“Blog” especializado en la Legión VII Gémina Pía Félix y su relación con la ciudad de León. Tratamiento minucioso y extenso de diversos aspectos históricos acerca del Imperio Romano y su presencia e influencia en nuestra tierra.
Página independiente dedicada a la Semana Santa leonesa en todos sus aspectos.
Compendio de enlaces a las ediciones digitales de multitud de periódicos, tanto locales como provinciales, nacionales o internacionales, con una interfaz muy intuitiva y cómoda. Página ideal para acceder rápida y eficazmente a casi cualquier rotativo que merezca la pena.
Sitio “web” del Club Ciclista León, el más numeroso de la capital leonesa, con noticias de interés relacionadas con el propio colectivo o con el mundo del pedal a todos los niveles, tanto para socios como para público en general.
Estupenda página “web” que proporciona audiciones y descargas libres y gratuitas de música de absolutamente todos los estilos (rock, clasica, jazz, étnica, blues, pop, etcétera). No son artistas conocidos o, por lo menos, “famosos”, pero hay auténticas maravillas que merece la pena escuchar y, en su caso, descargar. Miles de álbumes creados por auténticos virtuosos. Creatividad y genialidad por un tubo. Sonido impecable.
Página que aglutina recursos, herramientas, convocatorias de concursos, etcétera, con el fin de facilitar a los escritores su tarea creativa. Especialmente útil para literatos noveles, aunque tampoco tiene desperdicio para los “Nobeles”.
“Blog” del excelente cartelista astorgano César Núñez en el que puede contemplarse una buena parte de sus realizaciones artísticas en el terreno de los carteles, muchas de ellas premiadas en diversos concursos nacionales
Sitio dedicado a la música que se hace en León, dentro de las más diversas tendencias: Clásica, Coral, Folk, Pop-Rock, Celta, Flamenco, New Age, etcétera, con enlaces a las páginas y “blogs” de artistas locales, donde se puede acceder a la escucha y/o descarga de sus trabajos.
“Blog” de fotografías de Edward Gryffindor. Buenas instantáneas con comentarios alusivos del propio autor.
Grupo de baile de sevillanas, radicado en León, para fiestas, banquetes, convenciones, desfiles y eventos de toda índole.
Albergue situado en Hospital de Órbigo (León), que combina el tradicional acogimiento a los peregrinos jacobeos con otras actividades culturales, como la pintura o la literatura. Los propios caminantes colaboran activamente con sus obras pictóricas o literarias.
Sitio “web” de Jesús López de Uribe, sujeto multidisciplinar dedicado, entre otras muchas cosas, al periodismo, la tecnología, la historia, la comunicación… etcétera, etcétera. Un culo inquieto, vamos.
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Hola. Mi nombre es Carlos García Valverde. Quise ser un hombre del Renacimiento, como Da Vinci, y como consecuencia de ello y de mis limitadas cualidades, mis esfuerzos se dispersaron en múltiples direcciones, en variopintas disciplinas, en variadas facetas de las artes… sin que pudiera llegar a despuntar, a brillar realmente en ninguna de ellas. Este “blog” (qué palabra tan horrenda) es fruto de mis mutilaciones intelectuales, de mis taras artísticas, de mi inconsciencia al abrir al mundo una ventana que sólo da al patio trasero de mis dudosas virtudes literarias, de mis discutibles habilidades artístiscas… de mis evidentes y flagrantes carencias formales y conceptuales.
A pesar de todo lo antedicho, no tengo dos cabezas ni tres piernas; es decir, no soy un bicho raro. En pequeñas dosis puedo llegar a ser medianamente soportable y aceptablemente humano.
Si ya has sacado a pasear al perro, has regado las plantas y has hecho la lista de la compra para mañana, quizá no pierdas nada por dedicar unos minutos a bucear en mis miserias… Piensa que peor es engancharse a Gran Hermano. Puestos a mirar ombligos, siempre es mejor hacerlo con los ajenos antes que con el propio, me parece a mí.
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Era la cuarta o quinta ocasión que lo veía en no más de dos kilómetros. Otra vez, mientras estaba estancado en la enésima retención, el de la bicicleta verde volvía a rebasarle y se perdía entre el entramado circulatorio. Instantes más tarde, tras un breve desahogo del tráfico, su automóvil adelantó de nuevo al ciclista; sin embargo, irremisiblemente se vio pronto enfangado en un nuevo embotellamiento, siendo otra vez superado por el del velocípedo.
-De nuevo ese maldito ciclista… -bramó para sus adentros mientras un sudoroso guardia urbano intentaba, a base de estridentes golpes de silbato, poner un poco de orden entre tanto caos.
Lenta, trabajosamente, la hilera de automóviles se puso una vez más en marcha. Tardó varios minutos en volver a alcanzar al individuo de la bici verde, pero, nada más que empezaba a adelantarlo, se vio obligado a frenar bruscamente para no empotrarse contra el autobús que le precedía y que había iniciado una maniobra de acercamiento al bordillo. El ciclista, sin embargo, eludió ágilmente al vehículo colectivo y se alejó de su vista. Una vez más.
El automovilista consultó el reloj del salpicadero: llegaba tarde, como de costumbre. La bronca del jefe parecía otra vez inevitable. Bajó el cristal de la ventanilla para aliviar un poco el sofocante calor que invadía el habitáculo, pero se vio obligado a cerrar enseguida en evitación de que el humo expelido por el autobús acabara por asfixiarle del todo. Los nervios empezaron a apoderarse de él. Tocó compulsivamente el cláxon, aún a sabiendas de que no serviría de nada. Tras un par de minutos, el bus reinició lenta y cachazudamente su marcha, en pos de la siguiente parada. El cada vez más furioso conductor cambió violentamente de carril para quitárselo de encima, provocando una sinfonía de frenazos y airados toques de bocina de buena parte de los inmediatos usuarios de la vía, y pisó el acelerador, volviendo a mirar de reojo el cronómetro.
En lontananza distinguió al ciclista de marras. Lo vio agrandarse ante su parabrisas, a medida que se acercaba a él, pero un furgón de reparto, que anunciaba su temporal inmovilidad con los cuatro intermitentes encendidos, le bloqueó el paso, impidiendo de nuevo que lograra rebasar al de la verde montura.
Instantes más tarde, irrumpió con su vehículo en la circunvalación. Los cuatro carriles de la vía rápida propiciaron que, al fin, pudiera alcanzar una marcha razonable. El insolente ciclista representó no más que un borrón verde cuando, a buena velocidad, lo adelantó sin miramientos, pero, como en la fábula de la tortuga y la liebre, el tozudo pedaleador tomó otra vez la delantera cuando la fila de vehículos en la que estaba inmerso el automovilista aminoró la marcha de forma drástica tras entrar en un carril de deceleración. Ya no volvió a ver al ciclista; un buen rato después, sudoroso y con los nervios de punta, entraba en el despacho de su superior para recibir la reprimenda de turno a cuenta de su reincidente tardanza. Intentó torpemente defenderse, achacando su demora al enrevesado tráfico.
-¡No me sirven esas excusas! -atajó expeditivo el jefe- ¡Haga como yo, venga en bicicleta!
La verdad es que con el casco no lo había reconocido. Sin embargo, a través del ventanal del despacho, sí que identificó la máquina esmeralda que, encadenada a una farola, reposaba triunfante en el aparcamiento de la empresa.
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01/02/2009 NICOLÁS MIÑAMBRES
No es Carlos García Valverde un bisoño en las tareas literarias. Además de su condición de diseñador gráfico, la larga serie de premios conseguidos avalan su extensa carrera. Por ello, La hierba bajo la nieve , más que una novedad, es una confirmación. El escaparate literario de un largo quehacer creativo.
Los relatos incluidos en el libro tienen como trasfondo el ambiente leonés, lo cual no supone limitación alguna. A fin de cuentas, el tratamiento estético transforma lo local en universal. La lectura de esta larga serie de cuentos hace pensar que predomina la condición marginal de sus personajes, lo cual, más que un desdoro, es un acierto. Hay en primer lugar una marginalidad casi mítica, buscada o impuesta por determinadas circunstancias. La guerra civil, por ejemplo, convierte en personaje marginal a Luis, «El molinero de Carbajosa», pero el noble deporte de los aluches le permitirá redescubrir la nobleza, seca pero profundamente humana, de Benito Morales. Marginal, pero de marginalismo excelso es Lorenzo Valcárcel, «El Negro», símbolo de los últimos pastores trashumantes. Su semblanza será recuperada por el narrador, zagal de niño y ahora estudiante de periodismo en la Complutense. Romántica y comprometida resulta la condición de solitario de ese farero, Ángel, tío del narrador, que halla refugio en sus últimos días en el silo de Tierra de Campos, faro de un nuevo mar para él. No falta en «Rayo Páramo, C.F.» el mundo del fútbol como espacio de realización de Salus y Manolo Canales, personajes irrepetibles. El paso del tiempo recupera y reafirma en ellos el viejo afecto, algo semejante al desenlace del primer relato del libro. Egregia fue también la personalidad del protagonista de «La granja de los locos», convertido en un ser indefenso y desconocido.
Otra serie de narraciones describen la marginalidad de los humildes, los pobres o los indefensos, seres muy queridos por el inolvidable Ignacio Aldecoa, como recuerda Máximo Cayón. El espíritu del relato «Seguir de pobres», del citado Ignacio Aldecoa, tiene su eco en algunos de los cuentos de Carlos García Valverde. Unas veces será el desarraigo familiar, presente en «Que no nieve al otro lado». Otras será el temor al paso del tiempo, como ocurre en «El regreso». Pero no falta el tempus fugit que descubre un inesperado e intenso sentido del afecto en «La deuda».
No falta la presencia de la muerte, que los personajes reciben de forma diferente. Bien como la profanación de un estilo de vida, en «La muerte del cisne», bien de forma lírica, tal el desenlace de «Ana se comió una nube». No falta el suicidio por desesperación amorosa ni está ausente el desasosiego dramático del proceso hacia el final de la vida, descrito en «El viaje». O el movimiento desconcertante de «La lluvia ascendente». Muy original es el manejo, como motivo y como desenlace de un fruto tan popular como el lúpulo en el relato «Marianella». O una caricatura de la crítica, caricaturizada en «El ladrón de bicicletas».
Lo dicho no es sino un acercamiento al mundo humano y paisajístico, complejo y variopinto, recuperado con gran acierto por Carlos García Valverde.
(Publicado en el suplemento literario “El Filandón” (Diario de León), el 1 de Febrero de 2009)
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Soñazul es un personaje alienígena creado por mí en los años 80. En su momento fue seleccionado para el Salón del Cómic de Castilla y León, con lo que recorrió todas las provincias de la Comunidad en exposiciones itinerantes (acostumbrado como está a los vuelos interestelares, aquello sólo fue “un pequeño paso para un marciano, pero un gran salto para la marcianidad”, je, je).
En cuanto al nombre del bichito, tiene su historia: en principio, está formado por la conjunción de dos hermosas palabras, como son “soñar” y “azul”, lo que hacía justicia tanto a su carácter soñador como al color con el que se le presentaba (cuando la historieta iba coloreada), pero también tiene otro significado: leído al revés, es “luz años”, lo cual también conjugaba con la idiosincrasia del personaje, aludiendo a las distancias en las que se desenvolvía la acción. Yo mismo he usado el seudónimo “Soñazul” a menudo, en concursos y convocatorias literarias.
A continuación inserto una página de tan inefable monigote.
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Es una criatura extraña. Durante centurias se le situó, como al minotauro o al unicornio, en el terreno mitológico, y no fue hasta el siglo XIX que George Stephenson pudo demostrar fehacientemente su existencia.
Al igual que el parásito conocido como tenia o solitaria, puede perder de forma segmentada todo o parte de su cuerpo y volver a reproducirse a partir de la cabeza (locomotora), única parte auténticamente vital. Se agrupa en lugares llamados “estaciones”, a donde acude para evacuar, dormir. o alimentarse de grandes concentraciones de organismos, al modo del plancton, llamadas genéricamente “pasaje”, succionándolas a través de una serie de válvulas situadas a lo largo de su cuerpo.
Su piel es coriácea, dispuesta en forma de placas articuladas que le confieren gran movilidad y resistencia. Prefiere moverse en línea recta, y para ello practica, cual algunos roedores, largas galerías en las laderas de las montañas que se interponen en su camino. Se desplaza deslizando un sin fin de extremidades rotatorias sobre una sustancia que él mismo segrega, al igual que los moluscos gasterópodos, como el caracol, pero, a diferencia de dichos invertebrados, el producto que emite no es volátil, sino que se fosiliza y adquiere el carácter de ruta permanente. Esta especie de caminos llamados “railes” pueden verse con frecuencia cruzando campos y ciudades.
Si alguna vez os encontráis con uno de estos ejemplares, no temáis que os engulla, pues al igual que Jonás, volveréis a ser regurgitados tarde o temprano.
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La verdad es que he intentado varias veces comprender las farragosas normas que rigen algunos deportes no muy populares por estos pagos, como el béisbol o el rugby, pero dado que la única forma de acercase a tales prácticas deportivas es a través de la pequeña pantalla, y que los locutores que retransmiten dichos eventos parecen contar ya con que todos los espectadores están al cabo de la calle en cuanto a las reglas del juego, y se limitan a la escueta descripción de la acción, sin entrar en disertaciones didácticas sobre el reglamento aplicado, siempre me quedo finalmente “in albis”.
Cosa parecida me pasa con el ciclismo, a pesar de que su práctica está más extendida en nuestro país que los deportes anteriormente citados, así que no quise desaprovechar la ocasión de que la Vuelta Ciclista pasase por las cercanías de mi pueblo para situarme a pie de arcén y ver de cerca de qué iba realmente todo aquello.
Cuando llegué a la carretera general, por donde se preveía que discurriera la etapa, ya había muchos aficionados festoneando las cunetas en espera de la aparición en lontananza de los esforzados ciclistas. Uno de ellos, situado a mi derecha y que tenía un transistor pegado a la oreja, comentó que había un trío de corredores fugados. No mucho más tarde, tras un aluvión de automóviles y motocicletas, pasaron veloces ante nosotros los tres ciclistas que mi compañero de arcén identificó como los componentes de la fuga. Me pareció un poco tonto que, si lo que pretendían era fugarse, hubieran optado por seguir por la ruta prevista, en vez de abandonar la carretera y echarse al monte o campo a través. ¡Bonita fuga iba a ser aquella, si todos sabíamos dónde estaban!
Un par de minutos después, un jovencito que se encontraba enfrente de mí, encaramado a una señal de tráfico, anunció con gran alborozo que ya se divisaba el grueso del pelotón. Enseguida pasó ante nosotros un grupo numeroso de ciclistas, pero yo no vi ninguno que llevara un balón o pelota y, desde luego, todos estaban bastante flacos, cosa que, por otra parte, tampoco me extrañó, ya que poco antes un señor de bigote que estaba al lado del que tenía el transistor había dicho que, la noche anterior, los ciclistas habían sido visitados por los vampiros. ¡Cómo no iban a estar tan escuchimizados! Menudo cuerpo tendrían los deportistas al día siguiente, después de tan macabra visita.
Al rato pasó una pareja de ciclistas rezagados. El del bigote comentó que el que marchaba detrás iba chupando rueda, pero, aunque observé que, en efecto, llevaba la lengua fuera, en ningún momento vi que se acercara a lamer el neumático, lo que me hubiera parecido muy arriesgado, además de bastante absurdo y escasamente higiénico. Otro espectador comentó que el corredor en cuestión llevaba mucho desarrollo, pero a mí no me lo pareció; en mi opinión, estaba tan esmirriado como los demás.
El de la radio en la oreja, atento a la evolución de la etapa, nos informó que dos corredores del grupo principal acababan de sufrir una caída por haber hecho el afilador. Esto ya me pareció más acorde con el mundo de los pedales, puesto que yo había visto muchas veces en mi pueblo al afilador, efectivamente montado en bicicleta, pero no dejó de chocarme que viajando en un grupo tan compacto de ciclistas y a la velocidad que iban, dos de ellos se pusieran a tocar la armónica y a vaciar cuchillos y tijeras con el evidente peligro que conllevaría ejercer tales actividades y desatender, por tanto, el manejo de la bicicleta.
En lo alto de la cuesta, justo en el cambio de rasante, había una pancarta cruzada de lado a lado de la carretera. Pregunté al bigotudo si eso era la llegada, pero éste me informó que sólo era una meta volante, aunque la verdad, a pesar del viento que batía la lona, yo no vi que volara en ningún momento.
Al cabo, después de que pasara una profusa caravana de coches, camiones, furgonetas y vehículos de toda índole, observé que el público comenzaba a dispersarse, de lo que deduje que nada quedaba ya por ver allí. El del mostacho y el radioescucha aún permanecieron un rato a la orilla del asfalto, charlando animadamente acerca de las incidencias de la Vuelta. Por lo que les oí, al día siguiente todos los ciclistas tenían una prueba contra el Crono. Yo, dada mi ignorancia en asuntos de este deporte, no supe quién era el tal Crono, aunque por su apellido seguro que era foráneo, pero supuse que tendría que ser un auténtico superdotado, si se atrevía a enfrentarse él solo con todo un batallón de corredores. También comentaron que, dos días más tarde, la etapa sería muy propicia para los escaladores, extremo éste que no dejo tampoco de extrañarme sobremanera: o sea, que, por lo visto, si no tenían bastante con esos atracones de pedaleo que se metían para el cuerpo, aún les tocaba dejar la bicicleta y ponerse a trepar riscos como cabras. Hay gente para todo.
Total, que regresé a casa igual que había salido de ella, así que, una vez repantigado en mi sillón favorito, le di al mando a distancia de la tele. Estaban retransmitiendo un deporte muy raro que consistía en deslizar sobre el hielo una piedra gorda con asa y hacerla chocar con otras semejantes que se encontraban en un círculo. Mientras un jugador impulsaba el pedrusco, otro par de ellos se dedicaba a barrer furiosamente la pista, según parece para facilitar el desplazamiento del morrillo. Curling, creo que lo llamaban al jueguecito. No entendí nada tampoco, pero por lo menos estaba a cubierto, cómodamente sentado y con un martini al alcance de la mano.
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I
-¡Que no y que no! ¡Este año, no! –aseguró Clemente el tasquero, sacudiendo enérgicamente la cabeza a diestra y siniestra.
Germán, alcalde pedáneo del lugar, abandonó por un momento la lectura de las cuartillas que tenía delante, se pasó una mano por el cogote, resopló lentamente y levantó la vista hacia el techo como requiriendo de las alturas una buena ración de la paciencia que ya empezaba a agotársele. En esos momentos, la Casa de Cultura bullía de actividad: aquí, un grupo de muchachos lustraba las espadas, los cascos emplumados y las musculadas corazas de los legionarios; allá, un par de mujerucas repasaban y planchaban las túnicas de los apóstoles; acullá, una cohorte mixta de paisanos y paisanas ensayaba sus papeles en la representación…
-Pero vamos a ver, Clemente… -repuso el regidor-, tú siempre has hecho de Judas Iscariote, ¿por qué este año no? ¡No tenemos a nadie más, coño!
-¡Porque ya estoy harto de ser el malo de la película! Ya son muchos años haciendo de traidor. ¿Por qué no puedo ser cualquier otro apóstol, o el de Arimatea, o..?
-O la Magdalena, no te fastidia… -interrumpió Germán- Tú eres el Iscariote, Clemente, todo el mundo lo sabe, y nadie lo va a hacer mejor que tú a estas alturas. Mírame a mí; tampoco hacer de Pilato es un plato de gusto, y lo mismo se puede decir de Anás, Caifás y todos los del sanedrín.
-No es lo mismo, no es lo mismo… Todos esos personajes son enemigos de Jesús de principio, pero Judas… Judas es un traidor, un miserable que abusó de la cercanía, de la confianza del Maestro para perpetrar su crimen, un indeseable.
-Venga, Clemente, no me “Judas”- argumentó el alcalde, intentando banalizar un poco la situación-; te prometo que para el año que viene buscamos a otro, pero ahora… ahora es un poco tarde ya.
Todavía duró un rato el rifirrafe dialéctico entre el pedáneo y el tasquero, antes de que el primero convenciera al segundo y pudiera reanudar el estudio de su papel de cónsul romano, que le traía por la calle de la amargura; nunca se le había dado bien memorizar, lo suyo, como buen político, era la improvisación. Clemente, a regañadientes, abandonó la casa de cultura y regresó a su bar. La verdad es que el cantinero estaba harto de que su interpretación anual del mal apóstol, en el Vía Crucis popular, trascendiera los límites temporales de la Semana Santa y acabara por empapar toda su cotidiana actividad. Cierto es que su mirar torvo, desarrollado y amaestrado durante largos años tras la barra intentando imponer respeto y freno a borrachos y alborotadores, y la profunda cicatriz de su mejilla izquierda, recuerdo de una infortunada mediación en una reyerta, le conferían un aspecto hosco y mal encarado, la apariencia que todo el mundo esperaba en un Judas, pero ya empezaban a colmar su paciencia las chanzas y chascarrillos de sus convecinos a cuenta de su sempiterno rol de traidor.
-¿Qué te debo, Clemente? -soltaba el graciosillo de turno, guiñando un ojo a sus contertulios- ¡No me lo digas, no! ¿Treinta monedas?
Y todos se partían el pecho a reír, ignorando los improperios del tasquero.
-¿En qué se parecen los jamones a Clemente? –decía otro, no menos simpático que el anterior, antes de responderse a sí mismo:
-En que todos los años los cuelgan, pero al final acaban “curándose”.
La carcajada volvía a ser general. Y así todo el año.
II
Finalmente, el Viernes Santo por la tarde todos los ocasionales actores estaban listos para representar la Pasión. Clemente cumplía con su parte, aceptando las monedas del sanedrín y depositando más tarde el deleznable ósculo sobre la mejilla de Tomás el panadero, a la sazón muy metido en su papel de Mesías. Todo el mundo alababa la interpretación del cantinero, esa desazón, ese resquemor que parecía invadirle y que se dejaba traslucir en cada palabra, en cada gesto. Lo cierto es que tal pesadumbre y desasosiego no eran en absoluto fingidos, sino que revelaban el auténtico estado de ánimo de Clemente, forzado como se veía a encarnar una vez más al malhadado discípulo. Los diferentes actos se fueron desarrollando según lo previsto: Germán se trastabilló un poco con su texto, pero finalmente mandó azotar a Jesús y se lavó las manos con desenvoltura, cosa que, al ser efectuada por él con cierta frecuencia en el ejercicio de su función pública, no le representó ningún problema añadido. Tras la azotaina de rigor, propinada por Manolo el carnicero con un entusiasmo un tanto desmedido –todos en el pueblo eran sabedores de la mutua aversión que se profesaban el panadero y el matarife-, el maltrecho reo inició su recorrido con la cruz a cuestas, por las calles de la villa. Tal y como figuraba en el programa, Jesús dio con sus huesos en el suelo por vez primera frente a las Escuelas Municipales, momento en que la Ceferina saltaba a la palestra para enjugar la divina faz en cumplimiento de sus obligaciones como Verónica. Un centenar de metros más adelante, a la altura de la Casa Consistorial, el divino cautivo sufrió la segunda de las caídas, entre la barahúnda del populacho que le increpaba sin descanso.
-¡Impostoooor! –bramaban unos.
-¡Blasfemooooo! –vociferaban otros.
-¡Mastuerzoooo! –gritaban algunos más, incorporando espontáneamente vocablos autóctonos al repertorio de insultos.
El tercer tropiezo del Nazareno estaba previsto junto a la ermita, ya en los límites del pueblo. Tomás trastabilló de forma bastante convincente y volvió a caer de bruces. El centurión se dirigió entonces a la muchedumbre para recabar la ayuda del Cirineo, y ahí fue donde ocurrió lo inesperado: Clemente, que venía siguiendo el cortejo, formando parte de la plebe, se tropezó por un instante con la mirada de Cristo, aquellos ojos suplicantes bajo la corona con espinas de pega, y ya no vio la familiar cara del panadero, usualmente embadurnada de harina, sino el auténtico rostro doliente del Salvador, el lacerado semblante del Hijo de Dios. A codazos, se abrió paso entre el gentío y acabó plantándose en mitad de la escena.
-¡Quita de ahí! –gritó, propinando un brusco empellón al ocasional Simón de Cirene, que ya estaba tomando el madero, tarea que asumió de inmediato el díscolo cantinero.
-Y tú, tira “p’alante”- ordenó al sorprendido Tomás, que estaba contemplando todo desde el suelo, sin salir de su asombro.
La algarabía de los figurantes fue sustituida por un rumoroso coro de cuchicheos. El centurión miró al alcalde, encogiéndose de hombros en muda solicitud de instrucciones y éste, enarcando las cejas con resignación, le indicó por gestos que lo dejara correr, así que, tras unos instantes de duda, la comitiva reanudó su marcha con la atípica y contradictoria ayuda del Iscariote en el transporte del árbol del sacrificio. Un rato después, mientras la cruz era izada en un cotarro de las afueras, Clemente se dirigía a los representantes del sanedrín y arrojaba a sus pies la bolsa con las monedas de la delación.
No muy lejos de allí, en una loma donde las bodegas abrían sus bocas húmedas y umbrosas, el viento batía un solitario dogal de esparto que colgaba de un castaño en inútil espera de un huésped que, este año, no iba a acudir a la macabra cita.
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Nada más entrar en el plató ya me di cuenta de que algo no iba bien. ¿A qué venía ese decorado tan barroco, con tanta profusión de terciopelo rojo, tantos divanes… Por no hablar de esos espantosos murales, llenos de venus, sílfides, efebos y sátiros varios. En mi novela lo decía bien claro: ambiente suburbial, su-bur-bial. Aquello no parecía ni de lejos un garito clandestino de los años de la Ley Seca, y además… ¿dónde estaba la atmósfera sofocante, el humo que, según mi obra, “emborronaba los contornos de muebles y personas”? ¿Dónde ese aire tan denso que “se podría cortar con un cuchillo”? No, si ya me habían advertido que las adaptaciones de aquel directorzuelo dejaban mucho que desear, que le gustaba mucho cambiarlo todo para dejar su impronta. Pero lo aberrante del decorado no fue, con todo, lo peor. Mi indignación alcanzó grados de ebullición cuando aparecieron en escena los dos primeros personajes. Aun considerando que la corbata de lazo que ambos actores lucían podía conferirles cierto aspecto de camareros, el hecho de que tal indumento fuera el único que ostentaban sobre su desarrollada anatomía se apartaba radicalmente del guión original y, además, el objeto que debía aparecer en la mano de uno de ellos era un revólver, no aquel… aquel… ¿qué era eso? Un pepino, que me aspen si no era un pepino.
Luego, encima, ni el texto concordaba: la frase de entrada tendría que haber sido “parece que habrá jaleo esta noche, Jones”, y sin embargo, uno de aquellos musculitos comenzaba a farfullar no sé qué de lo que iba a hacer con la hortaliza que tenía en la mano.
Aquello no podía continuar; no estaba de ningún modo dispuesto a que mi reputada novela fuera tergiversada de tal manera, así que decidí interrumpir el rodaje.
-¡Esto es intolerable! -clamé a voz en grito, sobresaltando al del pepino y a su compañero- ¡No voy a consentir que mi novela “Cuando hablan las armas” se vea alterada de esta guisa! ¡Me niego a que se siga adelante con tamaña farsa!
-¡Corten, corteeen! -gritó una voz desde la penumbra- Pero… ¿qué hace usted, hombre? ¡En este plató estamos rodando “Dos hombres y un pepino”, para Producciones Satiricón!
Lo que me faltaba: habían cambiado hasta el título. Como me puse gallito, tuvieron que llamar a un fornido guarda de seguridad para que me desalojara. Una pena, porque tenía cierta curiosidad por ver qué coños hacía finalmente aquel par de mancebos con el dichoso pepino.
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Robert Smithson, futbolista, o por mejor decir, estrella del balompié, se desperezó en su cama de sábanas de seda cuando el sol ya estaba bastante alto. Había decidido –hoy también- saltarse el entrenamiento programado por el equipo; la orgía de la noche pasada le había dejado el cuerpo un tanto revuelto y no estaba dispuesto a ponerse a corretear por el césped, por más que su indisciplina le acarreara la imposición, por parte del club, de una multilla (total, uno o dos milloncejos) que su saneada economía podía, sin lugar a ninguna duda, arrostrar con solvencia.
Como no le gustaba que nadie turbase la paz de su domicilio en tales circunstancias, había dado el día libre a todo el servicio, de manera que le sorprendió la contumacia con que alguien oprimía repetidamente el timbre de la entrada. Malhumorado, saltó del lecho, se puso la bata y acudió a la puerta, seguro de que tal insistencia tenía que responder a un asunto verdaderamente serio; sin embargo, cuando abrió se encontró con un hombre bajito, regordete y desaseado, embutido en un mono azul lleno de manchones y portando una desvencijada caja de herramientas.
-Buenos días. El fontanero –dijo el operario, a modo de escueta presentación.
-¿El fonta… fontaneuro..? –balbuceó Smithson en su pésimo castellano.
-Sí, sí, ya sé que hace más de un mes que me llamaron, pero ¿qué quiere? He tenido mucho trabajo –sacó un mugriento papel del bolsillo trasero y lo consultó con parsimonia-; o sea, que se trata de un grifo que gotea, en la cocina, ¿no es eso?
Obviamente, el astro del deporte no estaba al tanto de la logística doméstica. Un tanto malhumorado, franqueó el paso al fontanero y, más con gestos que con palabras, le indicó dónde estaba la cocina y le dio a entender que se buscase la vida, pero que no le importunase. De todas formas, ya estaba bastante despejado, así que se dirigió al salón principal y se preparó un martini. Mientras paladeaba el combinado, hasta él llegaba como un murmullo la sinfonía de martillazos y chirridos producidos en la cocina por el plomero. De pronto, notó cierta humedad en los pies; bajó la vista y descubrió con estupor que el salón estaba inundándose. Siguiendo la procedencia del agua, llegó hasta la cocina, donde el del mono azul se afanaba ya en recoger sus herramientas. Al verle entrar en la pieza, el hombrecillo sacudió la cabeza como con resignación.
-Lo siento, jefe, no ha podido ser. Este grifo no tiene arreglo y, para colmo, al intentar repararlo, ya ve lo que ha pasado –dijo, señalando un boquete en los azulejos del que manaba el agua a borbotones.
-Pero… pero… -comenzó a farfullar Smithson- ¿cómo va a dejarme la casa en este estado?
-Qué quiere, amigo, la fontanería es así… Unas veces se arregla y otras veces no se da con la matadura… Hay que tener paciencia y esperar tiempos mejores. Y, sobre todo, no perder la confianza en la profesión.
El futbolista no conseguía salir de su asombro.
-¡No puede usted marcharse así, por las buenas! ¡Le voy a denunciar, le voy a meter un paqueta!
-Paquete, se dice paquete –corrigió el operario-; bueno, está en su derecho, aquí tiene la factura. Son ciento veinte euros.
-¿Ciento veinte euros por no hacer NADA?
-Hombre… es la tarifa normal. Dese cuenta de que, si llego a reparar la avería, le hubiera costado ciento veinte más, en concepto de prima.
-¡No pienso pagar nada de nada! ¿Usted cree que yo ser tonto?
El plomero esbozó una sonrisa, depositó calmadamente la caja de herramientas en el encharcado suelo y se encaró con el jugador.
-¿Y usted cree que somos tontos nosotros, la afición? Cobráis sueldos multimillonarios, vivís a cuerpo de rey y, cuando se os pide que déis la talla en el campo, falláis estrepitosamente. Luego, toda vuestra justificación es que “el fútbol es así”, que unas veces se gana y otras se pierde, y que hay que mantener la esperanza y ratificar la confianza en el equipo… Para colmo, cuando conseguís meter el pelotón en la red contraria, os falta tiempo para exigir primas astronómicas, como si no estuviérais suficientemente pagados.
Robert Smithson permanecía absorto. El fontanero remató la faena.
-Le parece normal, ¿no? Pues eso es, más o menos, lo que ha pasado hoy aquí. No he podido arreglar nada, así que me tendré que conformar con cobrar la factura pelada, sin extras; nadie puede exigirme resultados, porque yo he “sudado el mono” intentándolo. Precisamente vengo de una casa donde hubo más fortuna y pude instalar cinco grifos: una “manita” –dijo, agitando en el aire una de sus callosas manazas- pero aquí, lo dicho, no ha habido suerte.
Dicho esto, dejó al perplejo deportista con el agua por los tobillos y se dirigió a la salida.
-¡Ah! Se me olvidaba… -voceó ya desde la puerta-; aquí le queda esto, yo ya no lo voy a necesitar más.
Sacó de un bolsillo interior una pequeña tarjeta plastificada y la arrojó con rabia contra el suelo.
El carné del club de fútbol, como un barquito a la deriva, quedó flotando sobre el agua que estaba empezando a echar a perder el parqué.
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Durante parte de los años ochenta y primeros de los noventa estuve haciendo pasatiempos para revistas semanales de ámbito local y provincial (Guía del ocio, Duende, Cosmos…). Era un trabajo de subsistencia: había que pagar la hipoteca, los muebles, la letra del coche… En cualquier caso, llegué a desarrollar mucha habilidad para este tipo de tareas, hasta el punto de que, amén de pergeñar pasatiempos clásicos, como crucigramas, sopas de letras o jeroglíficos, desarrollé otros nuevos totalmente creados por mí; me convertí en un experto y hasta gané un concurso de pasatiempos de la entonces famosa revista “Cábala”. Os reproduzco una página de aquellos lejanos tiempos:
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Durante una etapa de mi vida como diseñador me dediqué de forma bastante intensa a la creación de etiquetas para quesos. Fue un trabajo “alimenticio” (como no podría ser de otra forma, dada la naturaleza del producto a etiquetar), pero aprendí muchísimo sobre diseños circulares y muchas otras cosas. Llegó a gustarme bastante. De entre los cientos de etiquetas que hice por aquel entonces, rescato una pequeña muestra.
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Mi buena amiga Geles, leonesa residente en A Coruña, me pide que publique aquí esta baraja que realicé hace unos treinta años. Cuelgo solamente los ases y las figuras porque el resto de las cartas no tienen nada de particular. Fueron hechas con rotuladores y lápices de colores y plastificadas posteriormente para que no se degradaran con el uso.
Pulsando en el enlace siguiente puedes escuchar un fragmento de mi versión instrumental de la canción de Jethro Tull “Cross-eyed Mary” (Mary la bizca).
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Llevo muchos años haciendo trabajos para los Donantes españoles: revistas, folletos informativos, campañas publicitarias, calendarios… Como yo les suelo decir, a falta de “materia roja”, yo aporto mi “materia gris” para tan noble causa. En la imagen, portada de una de las revistas diseñadas por mí para la Federación y cartel de una de las ”Olimpiadas Rojas”, celebradas anualmente por este organismo (pinchar en la imagen para ampliar).
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Cartel/portada realizado para la Casa Asturias con motivo de la celebración anual de las fiestas de La Santina y San Froilán (haz “click” sobre la imagen para ampliar).
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Pincha en el enlace siguiente si te apetece escuchar un fragmento de mi versión del instrumental “Oxygene”, de Jean Michel Jarre.
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Cartel presentado al concurso de Carnaval de San Andrés en 2008. Aunque gané la edición de 2007, esta vez no hubo suerte. Quizá lo “rescate” para mejor ocasión en el futuro.
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http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=305025
http://www.centrodellibroleon.com/ilustradores.php?letra=G
http://www.centrodellibroleon.com/detalle_obra.php?obra=113&isbn=978-84-612-7350-8
http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=498940
http://www.horqueta.net/index.php?id=texto&c=1&n=843
http://www.youtube.com/watch?v=eXWM6stueOA
http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=518252
http://www.mulavirtual.net/cuentos/La%20luz%20ocasional.htm
http://www.deconcursos.com/web/noticia.php?id=18688&p=1
http://www.buscaconcurso.com/2431.html
http://www.minuto90.com/index.php?page=47
http://www.leon7dias.com/index.php?option=com_content&task=view&id=6977&Itemid=695
http://www.alberguesanmiguel.com/documents/178.html
http://www.hoy.es/v/20101119/sociedad/carlos-garcia-valverde-recibira-20101119.html
http://www.webdelagranja.com/noticias/detalle_noticia.php?id_noticia=401
http://www.tebeosfera.com/autores/valverde_carlos_garcia.html
http://ilustradoresehistorietistasespaol.blogspot.com/2011/11/httpgarciavalverde.html
http://comunidadleonesaes.blogspot.com/2011/11/la-autentica-y-genuina-historia-de-leon.html
http://cervantesastorga.com/tagged/carlos-garcia-valverde/
http://bibliotecas-municipales-leon.blogspot.com/2012/02/entrevista-carlos-garcia-valverde.html
http://www.diariodeleon.es/noticias/filandon/una-historia-escrita-en-clave-de-humor_668919.html
http://www.diariodeleon.es/noticias/leon/angustias-presenta-su-cartel-de-semana-santa_671726.html
http://www.ileon.com/cultura/libros/017509/presentaciones-y-firmas-de-ejemplares
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Pulsando en el enlace siguiente puedes escuchar/descargar un fragmento de mi maqueta del tema “Cotton Fields” (Campos de algodón), original de Creedence Clearwater Revival.
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-Ando como desazonado, vecino. Te juro que en mi ya larga vida había visto cosa semejante. El caso es que ha dado en avecindarse en mi tejado un gato extrañísimo. Para empezar, no maúlla, sino que grazna, y a más de este dislate, da en andar sobre dos patas cuando lo propio de la especie, como es bien sabido, sería sostenerse sobre sus cuatro extremidades. Pero no paran aquí las extravagancias, ¡qué va! En vez de la pelambre que presentan todos los felinos, el animalejo en cuestión luce una librea de plumas y su hocico, de ordinario chato, es alargado y de córnea apariencia. Te digo que no me gusta nada, no, señor.
-¿Y es factible que pudiera yo ver tamaña maravilla?
-¡A ver, si no! Ahí lo tienes, sobre el alar de la casona.
-Pero… pero ¡si eso es un cuervo, compadre!
-¿Un cuervo..? Lo que faltaba: encima ni siquiera tiene el nombre que le corresponde.
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Diversos trabajos para Ayuntamientos (pinchar en al imagen para ampliar).
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Pinchando en el enlace siguiente se accede a los artículos de la revista “Piñón Libre”, órgano impreso oficial del Club Ciclista León. Se abordan gran variedad de temas, todos ellos relacionados con el mundo de los pedales: historia, salud, literatura, rutas, etcétera.
http://www.ccleon.com/pinon_libre/index.html
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Cartel realizado por mí para la XVII Intercajas de Cicloturismo, celebrada en León en Junio de 2008. Abajo, recorte de prensa que da noticia del evento e instantánea tomada durante el “ensayo general” de la prueba, un par de semanas antes. Al fondo, el puente “Fernández Casado”, sobre el pantano de Luna.
Pinchando sobre el siguiente enlace puedes descargar la animación (power point) creada para encabezar la presentación multimedia que se desarrolló en el salón de actos del Recreo Industrial para dar a conocer los pormenores del evento a los concurrentes al mismo:
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Una pequeña muestra de logotipos creados por mí a lo largo de unos cuantos años para diversas entidades, empresas y asociaciones públicas y privadas:
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Pulsando en el siguiente enlace puedes acceder a un par de relatos de mi autoría, con el ciclismo como protagonista, publicados en la página web del Club Ciclista León.
En 2008 diseñé el logo para la nueva banda de rock ATLAS, formada por ex-miembros de legendarios grupos españoles como Barón Rojo, Niágara o Tritón. En estas imágenes podemos ver a la banda en plena acción, con el logotipo como fondo, en su presentación en Madrid el pasado año.
(Pinchar en la imagen para ampliar)
Diseño realizado para el Grupo Cicloturista de Caja España.
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Alimento para el alma… alimento para el cuerpo… El ciclismo, en su vertiente no competitiva, representa para mí ambas cosas. Aquí me podéis ver en pleno esfuerzo, surgiendo de la niebla tras rematar el temible tramo de “La Huesera” en la edición de 2009 de la Clásica Internacional de Los Lagos de Covadonga. La cara de sufrimiento lo dice todo…
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(Pinchar en la imagen para ampliar)
Pulsando el siguiente enlace puedes escuchar y/o descargarte un fragmento de mi versión de este instrumental original de Barón Rojo. La interpretación ha sido hecha con un teclado Yamaha PSS-20.
La guía de “La Sebe” es una publicación semanasantera leonesa que comenzó en 1999 como programa de bolsillo con los itinerarios procesionales de la semana pasional capitalina. En su momento fue pionera en la inclusión de información complementaria a los recorridos de los cortejos, como peculiaridades de las cofradías, las tallas o los diferentes actos que se efectuaban durante el trayecto. También se contemplaron, por vez primera en este tipo de publicaciones, diferentes actos que se desarrollaban en distintas localidades de la provincia, todos ellos relacionados con la Semana Santa. En 2008, coincidiendo con su décima edición, “la guía de La Sebe” saltó al formato revista, incluyendo entre sus páginas un recortable-plegable con los itinerarios procesionales. Este año 2009 nuestra veterana guía se ha desdoblado: por un lado, hemos publicado la revista en tamaño “A4″, con artículos y contenidos pasionales, y por otro, aparece también el programa de recorridos, en su clásico formato pequeño.
Hace 22 añitos (1987) publiqué el cómic titulado “La auténtica y genuina Historia de León”, visión esperpéntica y humorística de los avatares de la tierra leonesa. La obra fue un “boom” en su momento y todas nuestras previsiones se vieron desbordadas, obligándonos a imprimir, a toda prisa, una segunda edición que se agotó asimismo en un espacio muy breve de tiempo. Eran otros tiempos; la oferta editorial en este campo estaba por explotar, no se había hecho nada parecido por aquí y existía un público, digamos, “potencial” que se volcó con este cómic. Hoy en día es una pequeña joya para los que lo posean -aunque esté mal que yo lo diga- y la Comisión para la Celebración del 1100 aniversario de la creación del Reino de León está tramitando su reedición, entre otros fastos a celebrar durante 2010.
En cuanto al aspecto formal, literario y técnico de esta “historia”, me gustaría resaltar su carácter lúdico y jocoso por encima de sus posibles virtudes educativas, es decir, pretendí hacer una historieta humorística, no un peñazo historicista, aunque no sea yo el más indicado para juzgar el resultado. En el apartado artístico, debo reconocer que no soy el mejor dibujante del mundo, pero era el que tenía más a mano (y el más barato). Creo que el resultado no fue del todo desastroso; me siento especialmente orgulloso de los “gags” y situaciones disparatadas y anacrónicas del guión, por encima del dibujo y la edición del libro, hecha con escasos medios pero con desbordante ilusión.
En 1988 vio la luz la segunda parte de “La auténtica y genuina Historia de León”, titulada “León, 10 ilustres lustros ilustrados”. Este volumen de cómic recogía el último medio siglo de vida capitalina, desde la posguerra hasta finales de los 80. El estraperlo, el franquismo, la transición… la vida cotidiana contemporánea, con sus anécdotas y sus cuestiones domésticas, son tratadas de forma irónica y sarcástica en la segunda entrega de esta peculiar crónica leonesa. Personajes populares como el obispo Almarcha, Arias Navarro, Martín Villa, Morano o Villarig desfilan por sus páginas. El libro fue “best seller” provincial en su momento, sólo superado por “La lluvia amarilla”, de Julio Llamazares. Ambos volúmenes (1ª y 2ª parte) son hoy pequeñas joyas muy apreciadas por los que las poseen. Se pueden encontrar en varias páginas de Internet (nuevos o de segunda mano) a precios que, en algunos casos, centuplican el establecido inicialmente en aquellos ya remotos años ochenta. Si alguien está realmente interesado, el autor conserva aún un número reducido de ejemplares. Pueden ponerse en contacto con él en el e-mail garciavalverde@gmail.com.
En 1992 se celebró el centenario de la Hullera Vasco Leonesa, una compañía minera fuertemente enraizada en la vida económica y social del norte español. Con este motivo, se convocó un concurso para elegir la que sería la mascota de tal efeméride. La elección recayó en “Pik”, un personaje creado por mí para la ocasión. El premio fue un maravilloso viaje a los tres principales focos de atención de aquel año: el Madrid Cultural, la Expo de Sevilla y las Olimpiadas barcelonesas.
En 1991 se publicó “El Olimpicómic”, historia en cómic de los JJ.OO. por encargo de la Federación Española de Atletismo. Supuso mi “salto” al panorama nacional. Abajo, la primera página de este trabajo.
Carlos García Valverde
Nacido en León, el 28-4-1958.
Dedicado profesionalmente a la banca privada y al diseño gráfico.
En la actualidad, edita, diseña y colabora activamente en diversas publicaciones de ámbito corporativo, tanto públicas como privadas.
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